Mariano fue muy comunicativo en todo momento, proporcionando instrucciones sobre cómo navegar por el transporte público, estableciendo expectativas sobre los baños y las instalaciones, y asegurándose de que cumplimentáramos los formularios requeridos. Los caballos son suyos y están bien cuidados, y la zona es preciosa. Mariano fue amable y el grupo era una mezcla de turistas y lugareños. Lo habría hecho una segunda vez si hubiera tenido más tiempo en Madrid, y definitivamente volvería a reservar la experiencia si volviera.