Una experiencia muy especial. Llegar hasta allí ya es parte de la aventura. Tomas un tren desde Palermo, te recoge un autobús y luego un pequeño coche te lleva hasta la granja. Cuando llegas, ya sientes que has ido a un lugar real.
Éramos un grupo pequeño de tres personas, lo que hizo que todo fuera mucho más íntimo. Paola nos conoció como personas, hablamos, nos reímos, hicimos preguntas sobre la granja, su vida, su experiencia como siciliana. Esa conexión de persona a persona es lo que más me gustó.
La comida era increíble y la cocina de la granja era donde su Nona (abuela) solía cocinar 🥰. Tan auténtico y tan encantador. También nos habían preparado el desayuno cuando llegamos, lo cual aprecié mucho.
Mi único deseo es que hubiéramos comido fuera bajo el sol de junio, porque tiene el entorno más bonito. Tal vez la próxima vez 💛
Más de diez años haciendo esto y se nota. Paola es muy trabajadora y eso se nota en todo lo que hace. Muy recomendable. ⭐⭐⭐⭐⭐️