No esperábamos que fuera una clase de dibujo de figuras desnudas, sino bailarines vestidos (culpa nuestra por no mirar de cerca las fotos). Sin embargo, fue un gran momento y obtuvimos algo de buen arte para llevarnos a casa. El anfitrión hablaba español e inglés, lo que fue útil. Tienes unos minutos para hacer las primeras poses como calentamiento. Luego obtienes cada vez más 5, 10, 15, 20 y 30 minutos. No me han dado ninguna instrucción, así que pensé que mi arte saldría fatal, pero las poses con más tiempo salieron muy bien. El anfitrión nos rellenó el vino con frecuencia y nos proporcionó papeles y materiales de dibujo. También hay artistas locales que asisten al taller y fue muy inspirador ver su trabajo y cómo interpretaron las poses en el papel. Una experiencia única para nuestro viaje y nos ha inspirado a tomar más clases de dibujo de figuras en casa.