Tuvimos tres instructores increíbles: Allen, Paul y Pedro. No sé nadar, mientras que mis dos amigos sí. Estábamos emocionados pero muy nerviosos. Allen fue la primera persona que conocimos, e instantáneamente nos hizo sentir cómodos con su humor y su clara explicación sobre la seguridad, el océano y cómo reacciona nuestro cuerpo bajo el agua. Como no sabía nadar, me dieron un instructor personal, Paul, que fue increíblemente paciente y amable. Cuando entré en pánico después de mi primer salto, me cogió de la mano, me aseguró que no se apartaría de mi lado y me animó a confiar en él. Su tranquila guía me ayudó a superar mi miedo, y finalmente pude bucear y disfrutar del mundo submarino. Mis amigos estaban con Pedro, que también era muy comprensivo y hábil. Los tres instructores eran profesionales, atentos e hicieron que toda la experiencia fuera inolvidable. ¡Recomiendo encarecidamente este equipo a cualquiera, incluso a principiantes o a quienes no saben nadar!