Nuestra familia de cinco personas (niños, padres y abuelos) lo pasamos de maravilla en esta experiencia de hacer bento. Crear nuestras propias cajas bento con temática de Totoro no solo fue divertido y creativo, sino también una forma verdaderamente única de sumergirnos juntos en la cultura japonesa.
Hazel y Noriko eran absolutamente encantadoras: amables, pacientes y llenas de alegría. Se aseguraron de que todos se sintieran involucrados, desde los más pequeños hasta los abuelos. Aprender a hacer la tortilla japonesa perfecta (¡un punto culminante definitivo!) y elaborar el adorable cóctel alienígena Frankfurt nos hizo sonreír y reír a todos.
Y, por supuesto, comer nuestras creaciones al final fue igual de gratificante: los bentos eran tan deliciosos como lindos. Una actividad perfecta para familias que buscan relacionarse con la comida, el arte y un poco de magia de Ghibli. ¡Muy recomendable!