¡Qué alegría fue esta experiencia! Como mujer de 50 años (que se ha sometido a una operación de cadera), estaba un poco nerviosa por patinar en mi cocina, pero me alegro mucho de haberme apuntado. Tanya hizo que la clase fuera muy accesible. Es una gran profesora. Es alegre, muy positiva y te anima. (Además, la música era genial). Nunca me sentí cohibida, nos hizo sentir a todos a gusto. Pude aprender una rutina completa, personalizada para mi nivel. Aunque hice un poco de ejercicio, me pareció que estaba jugando y pasó rápido. Estoy deseando asistir a otra clase con ella. ¡Muy recomendable para todas las edades!