La excursión fue muy profunda, a veces se discutieron momentos bastante difíciles, probablemente gracias a que los lugareños son exactamente como son: siempre dispuestos a venir al rescate, a echarte una mano en un momento en el que no lo esperas, muy abiertos, sociables, enérgicos. María también nos mostró lo hermosa que es Belgrado, lo rica que es su historia. Una arquitectura increíble nos acompañaba a cada paso y María podía hablar durante horas sobre cada edificio, cada estilo arquitectónico. Fue muy fácil comunicarse con ella, el tiempo pasó volando, si logramos visitar Serbia de nuevo, ¡definitivamente nos pondremos en contacto con ella de nuevo!
Por cierto, a nosotros, que acabamos de llegar a Serbia y estamos empezando a conocerla, también nos gustó este recorrido porque María añadió un pequeño acercamiento a la cocina local.
Al final del recorrido, María también nos dio consejos muy valiosos sobre qué más visitar en Belgrado y Serbia en general, ¡que sin duda usamos!