Mi hija y yo lo pasamos muy bien con Edo-san. Esperábamos una clase de cocina, pero se convirtió en uno de los momentos más destacados de nuestro viaje. La comida era deliciosa, la información cultural era fascinante y toda la experiencia superó nuestras expectativas.
Lo que más destacó fue la calidez y la generosidad de Edo-san. Abrir su casa a los viajeros requiere vulnerabilidad, y lo hace con elegancia, autenticidad y hospitalidad genuina.
También tuvimos el placer de compartir la experiencia con un maravilloso viajero de Brasil, lo que hizo que la velada fuera aún más memorable.
Si buscas una auténtica experiencia japonesa repleta de buena comida, cultura y conexión, ¡este es un lugar imprescindible! 🇯🇵🍽️❤️