¡Una experiencia preciosa y maravillosa! Estas son, SIN DUDA, las vacas más felices que he conocido en mi vida. Los cuidan muy bien, hasta en la dieta especial con la que los alimentan, y se nota que tanto el propietario como los voluntarios adoran lo que hacen. La experiencia con las vacas en sí fue inigualable, y una gran oportunidad para pasar tiempo con estos animales tan sensibles y cariñosos. Mucho tiempo para acariciar a las vacas, visitarlas y recorrer los terrenos. No tuvimos la sensación de que nos apresuraran en nada. Todo era muy espacioso y reconfortante. ¡Me encantó mi estancia aquí y sin duda volveré! ¡Gracias!