Si visitas Oporto, no te puedes perder esta tradicional casa de fado. Joao fue un anfitrión increíblemente cálido y amable que hizo que toda la velada fuera acogedora y auténtica desde el momento en que llegamos. Los músicos en directo fueron excepcionales; tenían un gran talento y estaban llenos de emoción, creando un ambiente inolvidable durante toda la noche.
El comedor tiene unas vistas impresionantes de Oporto que, sinceramente, parecían una postal, especialmente cuando las luces de la ciudad se encendían por la noche. La experiencia es mucho más que una simple cena; las actuaciones de fado continúan entre platos, lo que te permite sumergirte por completo en la música y la cultura.
Una cosa que debes saber antes de ir: esta es una experiencia larga y relajada que dura varias horas, así que ven preparado para reducir la velocidad y disfrutar de la noche. Vale la pena por una experiencia tan memorable y singularmente portuguesa.