En resumen: no recomendaría este recorrido.
El organizador nos indicó que tomáramos un Uber hasta el punto de encuentro, lo que hizo que llegara diez minutos tarde debido al tráfico intenso. Un organizador local debería proporcionar mejores consejos de transporte, como llegar en metro en su lugar.
La mayor decepción fue la guía. Nunca me preguntó mi nombre, se refirió a mí simplemente como «hombre» durante todo el recorrido y no hizo ningún esfuerzo por involucrar al grupo. Su inglés era difícil de entender y proporcionó muy poca información sobre Rocinha o sus residentes.
El tour en sí parecía superficial. Las paradas incluyeron una actuación de capoeira muy corta que terminó con peticiones de donaciones, un mirador en una azotea y el estudio de un artista que parecía más comercial que auténtico.
Esperaba una experiencia cultural más profunda y genuina. En cambio, parecía una actividad turística genérica con muy poco valor añadido.