Illaria es conocedora, sociable y, sobre todo, extremadamente encantadora. Combinó magistralmente los conceptos básicos de un recorrido histórico con una profunda comprensión de la escena culinaria de Bolonia, dándonos innumerables consejos sobre qué y dónde comprar y comer, fue muy flexible y atenta a nuestras preferencias e intereses. Parecía una noche con un amigo de la familia que no has visto en mucho tiempo. Puedo recomendar encarecidamente a Illaria y sus experiencias.