El anfitrión fue increíblemente informado, amable y acogedor durante toda la experiencia. Primero paramos en una panadería local, donde disfrutamos de deliciosos dulces tradicionales y té local. Después, visitamos un lugar escondido en el bosque que parecía realmente especial y fuera de lo común. En el camino, el anfitrión compartió muchas historias e ideas fascinantes, lo que hizo que el viaje fuera aún más agradable. También tuvimos la oportunidad de beber agua fresca de manantial, conocida localmente como el agua del «manantial de la juventud». Todo el viaje fue fluido, cómodo y muy bien organizado. ¡Muy recomendable!