Desde el primer momento se notó su pasión por la historia y el amor que le tiene a Bucaramanga. Logró captar mi atención con anécdotas que jamás había escuchado y con detalles que normalmente pasarían desapercibidos al caminar por la ciudad.
Fue como ver la ciudad con nuevos ojos. Alejandra tiene una manera muy especial de contar las cosas, como si estuvieras viajando en el tiempo. Además, el ambiente fue muy acogedor, con un cafecito delicioso que le dio un toque especial al recorrido.
Recomiendo este tour a cualquiera que quiera aprender algo nuevo, pasar un buen rato y reconectarse con la historia de forma diferente y entretenida.