Mientras estábamos en Portugal, nos unimos a Paula para una ceremonia de cacao y respiración en la playa, con el océano frente a nosotros y las montañas detrás. Fue una de esas raras experiencias que se sienten a la vez arraigadas y expansivas.
Paola nos guió con tanta calidez, sabiduría y cuidado genuino. Tenía conocimientos y era profundamente intuitiva, creando un espacio que se sentía seguro, abierto y edificante. La ceremonia no solo fue espiritual, sino también esclarecedora, conmovedora y verdaderamente hermosa.
Nos fuimos sintiéndonos en paz, conectados y agradecidos por la experiencia. Paola es un alma hermosa, por dentro y por fuera, y recomendamos encarecidamente esta ceremonia a cualquiera que visite Portugal.