Carlo fue un anfitrión estupendo y tenía unos caballos preciosos llenos de carácter. Fue muy hospitalario, nos dio información sobre la zona y nos enseñó a montar, adaptando su estilo a las necesidades y la confianza de los participantes. Lo recomendaría 10/10 a otros. Si vienes al punto de encuentro desde un crucero y tienes poco tiempo, te recomiendo los taxis. Más caro pero mucho más cómodo y nos dio tiempo para comer cuando volvimos al puerto.