Hace poco hicimos un crucero al atardecer por Casco Bay con el capitán Joe, y puedo decir con toda sinceridad que fue uno de los mejores momentos de nuestra estancia en Maine. Las vistas al agua eran impresionantes: la clásica costa de Maine, las tranquilas islas y esa luz dorada que esperas en cada foto al atardecer. Pero, por muy extraordinario que fuera el escenario, fue el capitán Joe quien hizo que esta noche fuera inolvidable.
Desde el principio, su calidez y entusiasmo marcaron un tono tan acogedor. Compartió historias fascinantes y conocimientos sobre el ecosistema de la bahía, todo de una manera que nos hizo sentir parte de la aventura. La lección práctica de apertura de ostras fue una pasada, y degustar esas ostras frescas y locales justo en el agua fue un placer, con diferencia, lo mejor que hemos tenido.
Lo que realmente destacó fue la sensación que tuvimos al regresar a la orilla: esa mezcla de alegría, curiosidad y conexión genuina con este lugar especial. Nos quedamos hablando de cuándo podríamos volver a hacerlo.