Anrei fue un anfitrión atento, cercano, amable y simpático. Constantemente chequeaba que estuviéramos pasándola bien, se divertía con nosotras y estaba atento a nuestras necesidades. Nos hubiese gustado quedarnos más, pero una de nosotras estaba muy cansada. Anrei hasta nos ayudó a tomar el taxi de vuelta al hotel. Tengo ganas de volver a Tokio y repetir esta experiencia! Muchas gracias Anrei por una noche divertida e inolvidable.