Estábamos en una degustación de aceite justo al lado del puerto, con una hermosa vista al agua. El ambiente era relajado y al mismo tiempo lleno de curiosidad, porque nos esperaba un emocionante viaje por el mundo de los aceites de alta calidad.
Pudimos probar de todo, desde variedades suaves hasta intensas. Aprendimos lo diverso que puede ser el sabor del aceite: afrutado, herbáceo, a nuez o incluso ligeramente picante en el final. Fue especialmente fascinante poder saborear las diferencias y entender qué hace que un aceite sea bueno.
La combinación de disfrute, nuevos conocimientos y la fantástica ubicación a orillas del mar hizo de la noche una experiencia muy especial. Fue interesante, emocionante y definitivamente una noche que no olvidaremos pronto.