El capitán Fabio y la primera oficial Roberta fueron muy afectuosos y acogedores. Se encargaron de todas nuestras necesidades. Por desgracia, el viento no colaboró, por lo que tuvo que usar la electricidad durante la mayor parte del trayecto. Cuando las velas estaban izadas, era muy tranquilo; un día precioso y unas vistas maravillosas de la isla. Está claro que a Fabio y Roberta les encanta estar junto al agua y compartir su pasión con los viajeros. El Aperol y el antipasto estaban deliciosos. Sin duda, nos gustaría volver a hacer el viaje cuando el agua esté más caliente para practicar snorkel y nadar. ¡Lo pasamos genial!