Mi hija y yo seguimos recordando esta experiencia inolvidable. Era mucho más que una clase de cocina: fue un auténtico intercambio de risas, historias y amor. Toda la familia de Paride nos recibió con los brazos abiertos.
Comenzamos la experiencia siendo recogidos de nuestro alojamiento por el hermano de Paride, Riccardo, y sus adorables hijas. Cuando llegamos a su casa, inmediatamente hicimos un recorrido por el jardín orgánico de su padre y pudimos probar productos deliciosos. Luego, fuimos a la cocina y conocimos a su encantadora madre que nos enseñó a hacer pasta desde cero. Luego los ayudamos a preparar una bruschetta fresca y deliciosa (¡tan buena!). Mientras cocinábamos y conversábamos, ¡nos daban aperitivos increíbles y cerveza casera continuamente! ¡Había tantas risas e historias compartidas en la mesa de la cena mientras disfrutábamos de la mejor comida que habíamos tenido! Estábamos llenos hasta el borde, ya que sin duda no había escasez de comida o vino. ¡Los cannolis fueron un verdadero punto culminante! Terminamos con una generosa degustación de limoncello casero y pudimos ver unas vistas increíbles de Palermo desde el balcón. No puedo recomendar esta experiencia lo suficiente. Es algo que NO TE PUEDES PERDER. Esta fue una noche de 1000/10. Hicimos amigos de por vida y estamos deseando visitarlos de nuevo :)