¡Oportunidad única de atravesar un río! El agua estaba preciosa y a una temperatura estupenda. Pudimos nadar mucho hasta el final del río, donde había una gran cascada. Repetiría, ¡pero ojalá las tirolinas estuvieran en funcionamiento! Además, el camino hasta el río era bastante alocado, ¡¡incluso tuvimos que cruzar un río!! Además, el guía no hablaba nada de inglés, así que hubo cierta barrera lingüística, PERO Bolívar fue muy amable y la comida que nos preparó en casa al final fue fantástica. ¡Gracias, Bolívar!