Nos lo pasamos muy bien y apreciamos aún más la elaboración de macarons. Matthieu lo tenía todo preparado y listo para usar, desde delantales e ingredientes ya medidos hasta café y té por adelantado. Todo el mundo pudo elegir sus propios colores y sabores, aprender los conceptos básicos tradicionales y, después, combinar colores y estilos para dar rienda suelta a su creatividad. Matthieu hablaba un inglés excelente, fue un profesor fantástico y nos dejó una cocina limpia y bien iluminada. Y cada uno de nosotros se fue con una pequeña caja de sus macarons. Encantador.