Reservé este alojamiento por capricho, ya que quedaba una plaza. No puedo expresar del todo lo especial que fue esto. Nuestro anfitrión, Aaron, es excepcional, el sake era muy de temporada y único, y todo el conjunto tenía una gran relación calidad-precio. Es pequeño, así que todo el mundo puede hablar entre sí y con Aaron. Además, siempre nos ofrecía más sake, así que no creas que te lo van a racionar. Simplemente, reserva el alojamiento.