Me lo pasé muy bien en la experiencia de Tessa. Aprendimos a hacer bánh xèo y Tessa nos contó historias sobre los inmigrantes vietnamitas después de la guerra y sobre cómo la cultura neerlandesa y la vietnamita se fusionaron para dar forma a la comida que conocemos hoy. No solo se trataba de cocinar, sino también de la historia y las tradiciones que había detrás, lo que lo hacía realmente especial.
Tessa es muy dulce y acogedora, y sabe mucho sobre la cultura y la comida. El grupo era genial, el ambiente era relajado y la comida que preparamos era deliciosa.
Se recomienda ampliamente.