Tras 12 años criando cabras, he creado un santuario junto a un lago donde los huéspedes pueden acariciar a las cabritas en Kid Village y dar de comer a las cabras en Goat Mountain. Nuestra granja ofrece mucho más que diversión: muchos visitantes dicen que es un lugar tranquilo, alegre e incluso terapéutico. Pasar tiempo con animales tiene un efecto muy positivo en el bienestar mental. Como anfitrión, quiero compartir contigo esa alegría que hace tanto bien.