Esta experiencia fue increíble de principio a fin. La ubicación era como entrar en una cápsula del tiempo de diseño, con el telón de fondo más impresionante de Los Ángeles. Nos recibieron con una bebida de bienvenida y tuvimos la oportunidad de explorar la casa, lo que se sumó a la magia.
El sushi era delicioso y generoso, combinado perfectamente con un paisaje sonoro personalizado de James Fauntleroy. Darren fue un anfitrión cálido y atento, compartiendo historias fascinantes sobre arte, Japón y diseño. Las conversaciones fluyeron de forma natural.
Incluso nos llevamos una camiseta personalizada de recuerdo. ¡Muy recomendable si buscas algo creativo, inspirador y verdaderamente único!