¡Esta clase de postres tailandeses fue única, informativa, práctica y divertida! Me recibieron con los brazos abiertos y me dieron unos aperitivos. Después, me explicaron con todo lujo de detalles qué ingredientes y utensilios iba a utilizar. Todo estaba hecho desde cero, tal y como se describe en la publicación, y pude llevarme a casa dos postres que hice después de probarlos. El anfitrión habla inglés con fluidez y tuvimos una gran conversación mientras preparábamos la comida. El aula está decorada con buen gusto y se encuentra en un barrio de lujo con fácil acceso. Recomiendo encarecidamente esta clase a aquellos que vienen a Tailandia y buscan una experiencia gastronómica, cultural y práctica única.