¡Esta clase de panadería fue, sin duda, lo más destacado de nuestro viaje! El entorno era maravillosamente íntimo, lo que nos hizo sentir como si realmente formáramos parte del proceso de principio a fin. Nuestro instructor es claramente un chef experto con un profundo amor por su oficio, y esa energía era contagiosa.
Aunque hubo una ligera barrera lingüística, en realidad mejoró nuestra experiencia; nos pareció increíblemente auténtico, como si estuviéramos descubriendo de verdad las técnicas tradicionales «entre bastidores». Nos encantó poder probar distintos tipos de pan y sentimos que realmente aprendíamos en cada momento. Si quieres una experiencia inmersiva y práctica con alguien que realmente ama lo que hace, ¡no puedo recomendar esta clase lo suficiente!