Lo admito, empezar a las 6:30 de la mañana da un poco de miedo, pero al final resultó ser una de las mejores partes de toda la experiencia.
Empezar tan temprano nos permitió evitar las aglomeraciones, y todo resultaba tranquilo, personal y casi virgen. Para mí, lo mejor fue empezar el día tomando un cafecito junto al río. Hay algo especial en tomar café recién hecho rodeado de naturaleza, escuchar el agua y simplemente estar presente antes de que el día empiece del todo; es difícil de superar.
Toda la ruta me pareció bien organizada, segura y cuidadosamente planificada, y se nota que la salida temprano es intencionada para ofrecer una mejor experiencia en general. Patricia realmente sabe lo que hace.
Si estás indeciso por la hora, no lo estés: vale 100 % la pena. No fue simplemente un tour, sino un momento que realmente no se vive en ningún otro lugar.
100% lo recomendaría