Se recomienda ampliamente.
Mi pareja, nuestro hijo de 4 años y yo disfrutamos de una experiencia increíble. Se lo recomendamos encarecidamente a cualquiera que visite Capadocia. Un consejo: intenta hacerlo al principio de tu viaje en lugar de al final, ya que la cerámica necesita tiempo para curarse correctamente antes de viajar.
El taller lo lleva una familia local de alfareros de varias generaciones, una de las más antiguas de la región, lo que hizo que la experiencia fuera realmente auténtica. Nuestro guía, Tarek, fue fantástico. Nos guio a través de la historia de la cerámica en Capadocia y nos explicó los materiales y las técnicas de una manera realmente interesante.
Nuestro maestro alfarero, Mustafa, fue excepcionalmente hábil y paciente, y nos ayudó a crear preciosas piezas que pudimos llevarnos a casa como recuerdos llenos de significado.