Sería conveniente definir claramente las expectativas para el tour: no se ofrecen muestras ni se incluye comida, y tampoco se proporcionan explicaciones relacionadas con la comida. Nuestra guía simplemente nos indicó qué puestos consideraba buenos y esperó a que compráramos comida por nuestra cuenta. Creo que estaría bien si en la visita se explicara claramente este aspecto y, en consecuencia, fuera más barato. Siendo realistas, no era necesario un traductor ni siquiera un guía turístico para este tipo de experiencia.
Sin embargo, nuestro guía fue encantador y se notaba que le apasionaba la religión japonesa. Lo más destacado del tour no fue la lonja, sino la visita muy detallada a un templo budista antes de la lonja y a un templo shinto después. Fue divertido e informativo, pero la gente que quería una experiencia similar para el mercado simplemente no la entendió.