Micky fue un anfitrión informativo y atractivo con mucha información para guiarnos a una mejor comprensión de los hábitos de los caballos, sus necesidades, pistas sobre su estado de ánimo y niveles de comodidad, y lo que estos conocimientos pueden hacer para comprender mejor la naturaleza humana.
Los caballos de Micky, Henry, Tiggy, Apollo y Tango, fueron pacientes mientras intentábamos leer su comportamiento para adivinar sus viajes y, más tarde, para aprender a acercarnos a ellos y acariciarlos en el prado.
Nos dimos cuenta rápidamente de cuánto carácter y humor muestran estos cuatro caballos, testimonio de lo bien que prosperan en el entorno afectuoso que Micky les proporciona.
En general, fue una experiencia estimulante, atractiva y relajante. Micky trabajó muy duro para informarnos y guiarnos, a medida que desarrollábamos nuestro sentido común.
Una actividad muy recomendable si te gustan los animales y la naturaleza, con un toque de meditación y psicología animal. Disfrutamos muchísimo.